miércoles, 31 de julio de 2013

Náufragos

La misión se consideró un símbolo de las grandes posibilidades existentes en un planeta en paz.

A los cuatro y medio meses, una tempestad inesperada de rayos gama dañó, varios instrumentos de la cápsula. La comunicación con la base se perdió, pero el computador de a bordo informó que la misión podía continuar.

A los seis meses, tal y como estaba planeado, la nave aterrizó en su meta. Los cinco astronautas fueron detenidos inmediatamente por la policía, y conducidos a la delegación subterránea No. 14 que era la más cercana. Se les interrogó telepáticamente, ya que su lenguaje era ininteligible:…
—¿De donde vienen?
 —De la tierra.
 —¿Tierra…?
 —El tercer planeta del sistema.
 —Bienvenidos, nos preguntábamos si habría supervivientes.
 —¿Supervivientes?
 —Hace 17 y medio Nirtons, se observaron cientos de explosiones en lados opuestos de su “Tierra”.

Ahora, entre nosotros y el segundo planeta, sólo existe otra banda de asteroides. 

Dionisio A. García 
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martes, 30 de julio de 2013

Carmen

La mujer dio vueltas y vueltas a las perillas de su aparato, al cual la imagen no quería regresar. 

—¡Extraño suceso! ¡Y terrible a la vez! ¡Precisamente cuando me disponía a ver mi programa de risa! 

Le dio una vuelta más, y la visión regresó. La mujer se puso contenta. En la pantalla se veía una familia, con los ojos muy abiertos, que la observaba atenta y divertidamente.

—¡Raro! —dijo— Antes este aparato no tenía visión de colores y ahora lo tiene.

Al oír esto, la familia rió. La mujer había dejado la mano sobre una perilla. Cuando se vio la mano, el cuerpo, y observó que ella, y toda su alcoba estaban iluminadas en blanco y negro, lanzó un grito de horror.

La familia se rió.

Diego Jáuregui Prieto 
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lunes, 29 de julio de 2013

Historia de un diálogo inútil

Un caballero entró en el café atestado. Con gran desasosiego se resignó a compartir la mesa que un solitario caballero ocupaba al borde de la plazoleta. El solitario caballero no presentó ningún inconveniente y el caballero se sentó. Y he aquí que ambos caballeros bebían y leían el periódico sin mirarse ni dirigirse una palabra. Pero el caballero tuvo escrúpulos de estar allí sentado sin darle conversación al solitario caballero. En realidad le agradaba estar así, en paz, leyendo su diario y saboreando su café, pero la presencia de otra persona en la misma mesa imponía un silencio molesto, un silencio indeciso, un silencio balanceado, un silencio en vilo que manchaba la serenidad con que leería la prensa y gustaría su café si estuviera solo; pensaba que el solitario caballero pensaba que sería cortés proponer un tema. Entonces vio en el periódico la reseña de un novedoso espectáculo: un hombre, Mercer a sus poderes hipnóticos, hacía que las personas ladrasen como perros, mallasen como gatos, silbasen como peces o se estuvieran tan tiesos como varas de ausubo. El artículo añadía que este hombre mostraba tener también una probada dote telepática, es decir, que leía los pensamientos. El caballero lo consideró todo una farsa y decidió comunicar su escepticismo al solitario caballero, que ocultaba su rostro tras el periódico. 

—No sé cómo piense usted, pero yo… —comenzó a decir el caballero.

 —Yo tampoco creo en la telepatía —lo interrumpió el solitario caballero, sin asomarse. 

Diego Deni 
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domingo, 28 de julio de 2013

Sueños

Sus amigos se reunían para contarse los más maravillosos sueños. Pedro callaba. Él jamás soñaba. En toda su vida no había tenido ni uno chiquitito. Por fin, un día, soñó. Soñó que se moría. Nunca lo pudo contar.

Diana Lia Calcagno Almada 
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sábado, 27 de julio de 2013

Pesadilla

La materia viscosa me envolvía. Escuchaba mi respiración difícil como desde lejos. Olor y clamor de muchedumbre hacían más espeso el aire.

Súbitamente, una sombra intensificó la tarde sobre mi cabeza. Más por reflejo que por curiosidad me volví y miré: el minotauro blandía en alto un hacha gigantesca cuyo brillo se sumaba al de los ojos de la bestia de cabeza negra. El universo cayó, libre, con el filo en mi dirección. Quise fundir mis párpados unos con otros.

Tuve la fatal certeza, pero logré despertar. Me sorprendí brevemente cuando noté que al terror le había faltado tiempo para llegar, mientras, en medio de un grito multitudinario, mi cabeza sangrante cayó dentro de un cesto. 

Cuauhtémoc Arista Jiménez 
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viernes, 26 de julio de 2013

Los remeros

Cuando desperté estaba dentro del tubo. Al primer movimiento sentí en mi cuerpo la opresión de las amarras que me sujetaban al asiento. No estaba solo, éramos tal vez cien los que ocupábamos un lugar, en los dos grupos que se formaban a cada lado del estrecho pasillo donde caminaban los uniformados. 

En mis compañeros había una resignación de galeotes, prisioneros en extraño navío. En la inmovilidad y la impotencia, mi mente exploraba las posibilidades de una fuga.

Una voz, sin entonación dijo: “En breve aterrizaremos en el aeropuerto de la ciudad de Chihuahua…”

Constanza Hernández Cedillo 
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jueves, 25 de julio de 2013

Confesión

Y un día, después del Juicio Final, Dios confesó que era ateo.

Claudia Sánchez Paz 
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miércoles, 24 de julio de 2013

Princesa

Llueve sobre tu boca encendida, y de tu aliento voluptuoso brotan, de fuego, las palabras.
¿De quién podría rescatarte, Princesa Dragona?

Guillermo Osuna


martes, 23 de julio de 2013

Momento crucial

Sabía que sí, pero dudaba. De pronto, un segundo bastó para confirmar la naturaleza impostergable de aquel acto. Para decidir “no más”. Para salvar de una vez por todas la brevedad que se cierne alrededor de un sólo instante; y que, sumadas, estas brevedades conforman la existencia.

Un segundo apenas, para poner en la balanza los elementos del problema. Ordenarlos de acuerdo a su importancia, origen y posibles consecuencias. No fue fácil. Hubo que remontarse a la historia, a la filosofía de las ciencias. Que sopesar las teorías maltusianas y las de Darwin.

Más de una vez, sus razonamientos la habían colocado ante el mismo dilema.

En esta ocasión, no obstante, nunca tanta conciencia había precedido a tan oportuno movimiento. Y llevándose la mano hasta la nuca, con un certero golpe ejecutó ipso facto al insistente y atrevido mosquito.

César León 
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lunes, 22 de julio de 2013

Despertar

Cada noche, tres rinocerontes blancos cabalgaban por la llanura inmensa de mis sueños. Pasaban veloces haciendo resonar su blando cuerpo de armadura ignota, resoplando suspiros viejos, inundando de vaho verde mis plantas doloridas y llevándose mi pensamiento a los ayeres no encontrados pero largamente presentidos. Corrían desbocados levantando tenues nubes rojas, y se iban empequeñeciendo hasta desaparecer en las rocas agrestes de aquella montaña: muro cerrado que abría sus grietas afiladas por el viento para tragar por entero a mis tres cabalgaduras blancas. Así, mi pensamiento se vaciaba noche a noche, dejándome dividida entre un presente incierto y un ayer desconocido.

 Por eso, en mi último sueño decidí correr tras mi pensamiento, irme con él fuertemente asida a sus lazos infinitos, y así, juntamente con los tres rinocerontes blancos, traspasar la impenetrable roca-muro.

Hoy, me despierto cegada por un reflector hiriente que me recorre, Frente a mí, varios pares de ojos ávidos me observan escrutadores y una voz resuena entre las abras petrificándose en mi alma: —

¡Fantástico! ¡Vean, aquí está una mujer! No cabe duda, estas pinturas rupestres son realmente únicas. 

Carolina Castro Padilla 
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domingo, 21 de julio de 2013

¿Mentira…?

Un suspiro de alivio escapó de su pecho al despertar ¡qué pesadilla más horrible había tenido…! ¡Extendió la mano para encender la lámpara, y ésta chocó en el acolchado de satín; trató de incorporarse y dio con la cabeza en el cristal…!

Carmen Soriano 
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sábado, 20 de julio de 2013

La muchacha del it

Tenía un modo de mirar como si hubiera vivido mucho tiempo en Pekín. Hablaba siempre de ciencias ocultas y de negras quiromancias; pero sus palabras se contradecían, goteando como jugo de frutas entre sus labios carnosos.

Era fea, no tenía una silueta digna de Vogue y usaba una esencia que me privaba de sentirle tal como era, pero estaba llena de atractivos indefinibles. Los ingleses llaman a eso el “it”de una persona.

No la quería. Me había acostumbrado a ella. Un día cualquiera me dejó por un señor con anteojos de carey.

En el verano los hallé sentados en una pérgola junto a la playa. Y sentí celos. Después la vi repetir las mismas actitudes que, hacía algunos meses, me habían parecido encantadoras. También debía estar diciéndole cosas que yo conocía.

La sensación de que era la misma para todos y la certeza de que perdía el tiempo —el otro iba a tardar más que yo en comprenderla— fueron las que me impulsaron a lanzarme al agua para nadar, nadar hasta agotarme.

Yo estoy seguro de que existen los celos puramente físicos.

Carlos Vatier 
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viernes, 19 de julio de 2013

El diccionario

El hombre abrió el diccionario dos veces y las primeras palabras que encontró fueron: “Destino” y “Metástasis”; y desde ese día supo que iba a morir.

Carlos Fernández 
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jueves, 18 de julio de 2013

La condena

El plazo se había cumplido. Sabía muy bien cuál era su condena y tratando de evitarlo, decidió ahorcarse con su propio cordón; pero el médico intervino hábilmente a la parturienta, y el niño nació vivo.

Carlos Becerril
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miércoles, 17 de julio de 2013

Soñando

Profundamente dormido, el hombre soñó que estaba despierto. Para estar seguro de que estaba dormido, recordó lo que hizo hasta acostarse. Como el sueño continuara, el hombre continuó dudando si estaba o no dormido. Luego pensó que al despertar comprobaría la verdad, pero no la comprobó, porque al despertar se vio dormido.

Carlos Alberto Pineda 
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martes, 16 de julio de 2013

El camafeo

El camafeo tiene partes movibles en la cara. Todas desempeñan el mismo papel. El camafeo es pesado. No es algo que pueda usarse en un vestido. Se ve mejor en algún lugar en donde uno colocaría un reloj de pared; por ejemplo, en la repisa de una chimenea, con un fuego de troncos abajo, lo que imprimiría al dramático mecanismo un pathos doméstico.

Cuando al camafeo se le mira correctamente, las partes actúan de esta manera: El y ella están caminando a lo largo de la parte superior de un acantilado. Uno puede sentir el césped yesoso primaveral y hacia la izquierda se abre una gran extensión de precipicios. El horizonte parece interminable. Los dos caminan lado a lado, silenciosos, sin tocarse. Ella da un paso hacia la derecha, más allá de la orilla del acantilado. Él, intentando detenerla la agarra por el brazo, pero su ímpetu los hace caer hasta un banco de arena verde a escaso medio metro más debajo de la cima del acantilado. Él casi le ha zafado el brazo al tratar de salvarla. Ella se queda y mueve el miembro engarrotado, gritando y acusándolo. Él inclina la cabeza sobre sus brazos. Él también llora.

Su mecanismo no requiere de ningún cuidado. Es automático. Puesto en un marco de plata, puede llevarse al camafeo de cuarto en cuarto. Pero el camafeo prefiere el cuarto de estar, el fuego de la chimenea, las risas y una agradable compañía que ondule las cortinas de damasco.

El camafeo maravilla a los niños y los adultos están orgullosos de él.

Brian Swann (traducción de María Rosa Fiscal, en “El Heraldo”
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lunes, 15 de julio de 2013

Duelo

Cuando un hombre inocente moría en la cruz, Jesucristo, y ningún ser humano acompañaba en el dolor a su madre, un ave, que desde las alturas era testigo de ese crimen y cuyo plumaje había sido níveo hasta entonces, se cubrió de perenne luto: el zopilote.

Bertha Aréchiga-Carrillo Ruiz 
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domingo, 14 de julio de 2013

ACOSO

Aún no ha amanecido. Me despierta el ruido que hace José al meterse por la ventana de la cocina, la he dejado abierta sabiendo que él vendría. Ya van varios meses que terminamos y él sigue insistiendo, se presenta en los momentos más inesperados. El jueves me observaba desde el otro lado del estacionamiento del supermercado, el domingo entró a la tienda donde me paré a comprar un refresco, ayer encontré 17 llamadas de su número y saturó el buzón de mi contestadora “¿Quién es ese hombre con quien te ví en el estacionamiento? Yo se que lo saludaste sólo para darme celos” . He intentado todo para convencerlo que me deje en paz, que busque otra pareja, “¿Por qué no puedes entender que yo te quiero solo a ti, Laura? Ya verás que tu y yo estaremos unidos hasta la muerte…” Hace un par de meses me invitó a cenar un compañero de la oficina, al día siguiente encontré a mi gata envenenada.

El ruido de la cocina se vuelve pasos que se acercan por el pasillo, de repente se abre la puerta de mi cuarto y un torbellino salta desde el rincón, tirando una mesita a su paso. Me encierro en el baño y pongo mis audífonos con la música bien alta. Debo esperar unos minutos para avisarle a la policía que mi nuevo perro de ataque confundió a mi ex novio con un ladrón.

Jana Padilla


sábado, 13 de julio de 2013

REGALOS

José regaló a los pastores los presentes de los Reyes Magos. Los pastores tampoco supieron qué hacer con ellos.

Hellén Perrero


jueves, 11 de julio de 2013

Dibujando Patos

Apenas el martes me pediste que te ayudara a dibujar un pato. ¿Un pato? -te pregunté-. Sí, un pato que nade bajo el agua. ¿Lo quieres así estirado buceando como pelícano? No, ponlo igualito que afuera pero hasta el fondo del lago. Dibujaste un pato blanco y gordo con el pico rojo. El agua era azul con verde y encima flotaban unas florecitas amarillas. ¿No tienes otro color? las quiero bien amarillotas, como las del día de muertos, me dijiste.

El jueves, cuando llegué a dar la clase, ya no quisiste dibujar. Tenías mucho frío y te tapé con una cobija de rayas. Uy, voy a parecer mariachi, me dijiste. Y los dos nos reímos, nos reímos como si hubieras dicho algo gracioso, como si nuestras risas pudieran espantar a la Muerte, que ya andaba tan cerca, sin que la viéramos. Noté que tus manos temblaban, ¿sería también de miedo?

Hoy me dijeron que te fuiste el domingo. Si pudiera creer que Dios nos escucha, le hubiera pedido que te llevara con cuidado, que te la hiciera mas leve, pero entonces, yo no supe adivinar que estabas muriéndote. Me pregunto si al dibujarlo, tú ya presentías que cinco días después estarías como ese pato. Que estarías hasta el fondo, no del agua, sino de la vida, alejado de todo lo que es bello, de los besos y las risas. Dime, muchachito, ¿qué se siente estar nadando bajo el agua, sin ahogarte?

Te llevaron solamente flores blancas. En mis ojos no hay lágrimas. Me siento furiosa. No contra ese Dios indiferente que se limitó a observar tu muerte, a eso ya estoy acostumbrada. Estoy furiosa contra esta pinche sociedad que te obligó, niño de ancha sonrisa, a vender tu cuerpo moreno por un poco de pan y tortillas para tus hermanos pequeños. Estoy indignada contra esa gente que mata de rechazo y vergüenza a un enfermo de sida, desde mucho antes que su cuerpo muera. También estoy enojada conmigo, por no darme cuenta a tiempo de que tú eras ese pato, para llevarte tus flores amarillotas, zempazúchiles eternos…

Jana Padilla


martes, 9 de julio de 2013

lunes, 8 de julio de 2013

Noctámbulo

-Creen que no los veo, aunque les noto inseguridad. Su hambre también les quita la vida. Muchas veces me he preguntado cómo sería mi existencia si ellos no fueran tan inocentes. Cuando las nubes cubran la luna sabrán que no están solos. Ya tengo hambre.

Jex Rex


El espejo del alma

No nos habíamos visto nunca, en ningún sitio, en ninguna ocasión, pero se parecía tanto a un vecino mío que me saludó cordialmente: el también se había confundido.

Pere Calders


domingo, 7 de julio de 2013

La bella durmiente del bosque y el príncipe

La bella durmiente cierra los ojos pero no duerme.Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

Marco Denevi


sábado, 6 de julio de 2013

La vecina

El camión de mudanzas estuvo varias horas frente a la casa de al lado. La nueva vecina resultó ser una chica alta y callada. Cada mañana a se vestía con trajes vaporosos, medias, tacones y a veces hasta sombrero y caminaba media cuadra a la parada del autobús. Me asomaba a la ventana para verla pasar pues las mujeres de este barrio siempre andan con sus uniformes de obreras o de prostitutas. Ella era diferente. La boca se me caía ante su refinado atuendo y la gracia de sus movimientos, me preguntaba si una señorita tan fina aceptaría salir con un señor ya entrado en años como yo.

Empecé a acompañarla hasta la esquina, un día me acepto un café, charlamos, nos reímos y la tomé de la mano. Otro día me anime a besarla en el cine y le declaré mi amor. Cada noche soñaba con su hermoso cuerpo, quería hacerla mía, pero como dios manda, ella era una muchacha decente. Hablé con su madre y se fijó la fecha para casarnos.

En la noche de bodas descubrí que el amor de mi vida no era una mujer.

Jana Padilla


viernes, 5 de julio de 2013

Los sustitutos

Esta vez, todo había terminado. Los hombres no realizaban ya ningún trabajo, las máquinas los sustituían por completo. Vivían retirados en sus refugios antirradiactivos y lentamente iban paralizándose, sin fuerzas siquiera para procrear. Pero esto no les importaba, puesto que los robots les proveían de todo lo que podían necesitar.

Así, los últimos hombres terminaron muy pronto por atrofiarse completamente. Entonces los autómatas los eliminaron tranquilamente. Después de tantos siglos desde que el hombre los creara, esperaban con ansia ese momento.

Después pensaron que al fin podrían descansar. Pero muy pronto se dieron cuenta de que para ello necesitaban servidores.

Así, inventaron a los hombres.

Bernard Pechberty 
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jueves, 4 de julio de 2013

Luto

—¿Hubo muertos en el accidente? — Infortunadamente sí — dijo, mostrando su mejor sonrisa, el fabricante de ataúdes del pueblo.

Oscar 
http://oscar.pildoraroja.org/

miércoles, 3 de julio de 2013

Desde la ventana

En la ventana hay un hombre, tiene un rifle en las manos. Años atrás soñó con cacerías, aire libre, con animales salvajes. Pero ahora está en el centro, en la ciudad.

Tiene un odio extraño y angustioso, tiene un rifle entre las manos. Se siente solo, horriblemente solo. Mira con obsesión a la gente indiferente, a la calle, el vacío.

Él sin saberlo apunta y dispara al azar, después se vuela los sesos.

Benjamín Vidales Reyes 
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/


martes, 2 de julio de 2013

El nahual

Cuantas veces le platicaron a Juan Panadero de las esporádicas apariciones del Nahual en las tinieblas de los caminos vecinales, no lo creía. Se mofaba de quienes aseguraban la supervivencia de aborígenes que heredaron de sus ancestros las malas artes de la hechicería, capaces de transformarse en un animal generalmente macho cabrío o en greñudo perro de boca descomunal, cuyos ojos despiden en la oscuridad, siniestros fulgores rojos. Tal es el Nahual. Hasta que una noche yendo Juan Panadero solo y su alma, para el poblado de Tehuipango en plena sierra de Zongolica, entre los estados de Veracruz y Puebla, se encontró de manos a boca en una encrucijada con el Nahual en forma de un chivo, parado a mitad del camino impidiéndole el paso y fue tanto el susto del viandante que se quedó mudo. Afirman los brujos zongoliqueños, que recuperará el habla hasta que vuelva a hallar en una sinuosa vereda el Nahual que lo curará de espanto.

Benito Guerrero Páez
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lunes, 1 de julio de 2013

Las fiestas patronales

A Laura Pini
Nunca antes disfruté tanto las fiestas patronales, como ahora, que no hay cohetes ni borrachos ni banda porque la gente anda buscando a su virgencita. Abro el closet para coger un suéter y me topo con ella: Ándate a misa hija, no te apures, es por su bien.

Guillermo Osuna



La sorpresa

Una vez Asrael, el ángel de la muerte, entró en casa de Salomón y fijó su mirada en uno de los amigos de éste.El amigo preguntó: “¿Quién es?” “El angel de la muerte”, respondió Salomón. “Parece que ha fijado sus ojos en mí —continuó el amigo—. Ordena entonces al viento que me lleve consigo y me pose en la India”. Salomón así lo hizo. Entonces habló el ángel: “Si le miré tanto tiempo fue porque me sorprendió verle aquí, puesto que he recibido la orden de ir a buscar su alma a la India, y, sin embargo, estaba en tu casa, en Canaán.”

Beidhawi
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/


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