miércoles, 30 de julio de 2014

Las ciudades y el deseo

Al cabo de tres jornadas, andando hacia el sur, el hombre se encuentra en Anastasia, ciudad bañada por canales concéntricos y en cuyo cielo planean cometas. Debería ahora enumerar las mercancías que se compran a buen precio: ágata ónix crisopacio y otras variedades de calcedonia; alabar la carne de faisán dorado que se asa sobre la llama de leña de cerezo estacionada, y espolvoreada con mucho orégano; hablar de las mujeres que he visto bañarse en el estanque de un jardín y que a veces -así cuentan- invitan al viajero a desvestirse con ellas y a perseguirlas en el agua. Pero con estas noticias no te diré la verdadera esencia de la ciudad: porque mientras la descripción de Anastasia no hace sino despertar los deseos, uno tras otro, para obligarte a ahogarlos, a quien se encuentra una mañana en medio de Anastasia los deseos se le despiertan todos juntos y lo rodean. La ciudad se te aparece como un todo en el que ningún deseo se pierde y del que tú formas parte, y como ella goza de todo lo que tú no gozas, no te queda sino habitar ese deseo y contentarte. Tal poder, que a veces dicen maligno, a veces benigno, tiene Anastasia, ciudad engañosa: si durante ocho horas al día trabajas tallando ágatas ónices crisopacios, tu afán que da formas al deseo toma el deseo su forma y crees que gozas de toda Anastasia cuando sólo eres su esclavo.

Italo Calvino


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lunes, 28 de julio de 2014

El cerro Setetule


La bella Setetule, cuentan en Panamá los indios chocoes, enloquecía a los hombres y los desdeñaba. Pero uno de sus pretendientes, Moli Suri, que tenía poderes mágicos, la castigó transformándola en montaña. Y en las entrañas del cerro Setetule ocultó minerales preciosos, para que los mineros destrozaran en su búsqueda el cuerpo de la hermosa cruel.

Ahora Setetule es inmortal, no envejece, sigue atrayendo a los hombres, y quién puede saber si ese escarbar le desagrada tanto.

Ana María Shua


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viernes, 25 de julio de 2014

Las historias que escribo

Todo el mundo sabe que yo solo escribo sobre lo que he vivido. Es lo que digo a los periodistas: por eso me hice marino mercante, por eso me infiltré en los bajos fondos, por eso durante algún tiempo fui boxeador. Por eso escribí novelas sobre marineros, el lumpen, los boxeadores mediocres. Y por eso cuando vi a mi mujer sosteniendo mi última novela recién publicada, Infiel , y en la otra mano una escopeta con la que me apuntaba al estómago, supe que tenía problemas . —Ahora podrás escribir historias de fantasmas —dijo furiosa mientras disparaba. Y eso hago.

José Antonio Palomares
Libro Más allá de la medida
I Premio Internacional de Microrrelato «Museo de la Palabra»



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miércoles, 23 de julio de 2014

Polimorfismo

Sentado en la rama del árbol vecino, el chico miraba con codicia la manzana más madura. Tendió la mano para arrancarla y en el mismo momento recordó el pecado original que acababan de enseñarle en catecismo. Retiró la mano indeciso y buscó la serpiente enroscada en el tronco. No estaba. Son puras mentiras, se dijo y, como tantas otras veces, arrancó la manzana, la lustró frotándola contra la camisa y la mordió. Mientras masticaba, miró distraídamente la fruta mordida. Se paralizó. Escupió espantado lo que tenía en la boca y arrojó lejos el trozo que le quedaba. Había visto un pequeño gusano que emergía de la pulpa. Con el diablo nunca se sabe, pensó.

Raúl Brasca


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lunes, 21 de julio de 2014

EL PEQUEÑO PAÍS

El pequeño país vecino inventó una bala que nunca alcanzaba su objetivo. Recibieron el Premio Nobel de la Paz. Reconocimiento mundial, gran alborozo.
Lo invadimos.

Jesús de la Plaza. 
Libro Más allá de la medida
I Premio Internacional de Microrrelato «Museo de la Palabra»



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sábado, 19 de julio de 2014

Es cierto…

Es cierto que tengo miedo de abrir algunas puertas. Para controlarlo empleo métodos yogas y métodos caseros, pero el miedo también tiene sus recursos. Espera que logre dominarlo. Espera que pueda abrir la puerta. Espera pacientemente del otro lado para abalanzarse sobre mí.

Ana María Shua



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miércoles, 16 de julio de 2014

La triste historia del ENANO

Era tan diminuto que todos le decían "NO".

Fernando Thiele


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lunes, 14 de julio de 2014

Una flecha se clavó en un árbol

Con mucho esfuerzo el pequeño mapuche colocó la flecha de punta de piedra laboriosamente pulida en el arco y disparó su primer tiro. Los brazos le temblaban por el esfuerzo y el sudor le chorreaba por su cara oscura. El pelo lacio y renegrido brillaba en el sol del mediodía a orillas del Río Negro. La flecha se separó del arco y describió una parábola en el cielo celeste. Se clavó con esfuerzo en la corteza de un ciprés solitario. El chico corrió hasta el árbol y miró orgulloso su hazaña. Allí estaba la marca de su primer tiro. El sabía que tenía que prepararse. Los milicos estaban cerca y eran pocos los defensores de las orillas de Choele Choel. Desprendió la flecha e intentó de nuevo una y otra vez. Las marcas en la corteza formaron un extraño dibujo.

El chico regresó a la toldería con una sonrisa de triunfo. Él también defendería su inmemorial territorio. El combate estaba cercano y él lo deseaba. Pero en realidad no se produjo la lucha heroica que él presentía. La rendición  de su pueblo fue incondicional.

Su arco, el que había pertenecido a su padre, quedó abandonado y el tiempo lo destruyó. La punta de piedra de la flecha se hundió en la arena de la orilla del Río Negro entremezclada con la arena y los guijarros que dejaba el río en su curso. El viejo ciprés fue el único recuerdo de la efímera gloria del pequeño mapuche. El árbol perduró y fue su epitafio.

Inés María Cabrera


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martes, 8 de julio de 2014

La gaviota

La gaviota ni advirtió la sombra que estaba arrojando sobre el agua: el agua si sintió que la tocaban.

Enrique Anderson Imbert


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domingo, 6 de julio de 2014

Se llama rielar…

Se llama rielar al resultado defectuoso que obtiene la luna cuando intenta posar en el agua para los poetas.

Rafael Pérez Estrada



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jueves, 3 de julio de 2014

DE QUIEN

¿De quién es esa boquita? ¿de quién son esos ojitos? ¿de quién es ese dedito?… ¡Esta morgue es un desastre!.

Alejandro Vinteren.


martes, 1 de julio de 2014

Espíritu

En estas humildes palabras está encerrado todo el espíritu de su autora: ¡Socorro, socorro, sáquenme de aquí!

Ana María Shua





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