sábado, 19 de octubre de 2013

Una buena razón

Estaba tendido de espaldas en el pis del cuarto estrecho y desarreglado, en el que se veían, además de unos cuantos muebles insignificantes, decenas de hojas de papel escritas, diseminadas por todas partes. Tenía el rostro contraído en un rictus, mezcla de frustración y alivio. Había, sobre una mesa destartalada, una máquina de escribir con una hoja aún sin terminar. Junto a la mano derecha del muerto, que asía firmemente un revólver, yacía un ejemplar de la revista “El cuento” y, en la mano izquierda, se encontraba un pedazo de papel arrugado en el que se leía: “¡Una cuartilla! ¿A quién se le ocurre?”

Jorge Anaya 
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/




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