viernes, 6 de septiembre de 2013

Espiral

¡Y desde ayer me ando riendo solo! ¿Yo cómo iba a saberlo? Me puso el paquete en las manos; y antes que yo pudiera decir nada se bajó del camión. Yo no sabía ni qué pensar, me dije: “¿Y qué tal si es una contrabandista?”. Volteaba para todos lados temiendo que alguien me pescara del hombro con el consabido: “¡Jálele!”. Pero nadie se me acercó. Unas cuadras después, y habiéndole dado muchas vueltas al asunto decidí dejar el paquetito, “olvidándolo” en el asiento y me bajé corriendo.

 —Bueno, mañana me terminas de contar, mano. Yo bajo en esta… ¡Toma…! Y sin dar tiempo siquiera, se baja de un brinco dejándome otra vez ensartado con el cabrón paquetito…

Guillermo Sierra Espinosa
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/


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