sábado, 8 de junio de 2013

De sombras…

Hasta que un día una de ellas se cansó de ir todo el tiempo detrás del hombre aquel, sujeta a sus caprichos y teniendo que sugerirlo, aún contra su voluntad, a donde quiera que él iba; así que lo decidió y se separó del tirano yéndose luego a gozar de su libertad.

Empezó entonces a recorrer el mundo como siempre había soñado, pero se encontró con una serie de inconvenientes tales como que no le permitían entrar sola a los lugares públicos, ni subir a los taxis o sentarse en los parques, ni muchas cosas más por el estilo, lo cual le parecía incomprensible.

Enfadada de tantos inconvenientes y con el sano propósito de reanudar su vida normal, retornó al lugar en donde dejó a su hombre, pero con gran espanto comprobó que éste no se encontraba ahí; y luego de haberlo buscado desesperadamente tuvo que aceptar que su antiguo amo había desaparecido en forma definitiva, por lo que se miró a sí misma, descubriendo que ella también había desaparecido sin haberse dado cuenta en que momento sucedió.

Y desde entonces no se ha vuelto a tener noticia de que en algún lugar del mundo, una sombra pierda a su hombre o que un hombre pierda su sombra.

Alejandro R. Vega G.

fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/




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