miércoles, 13 de marzo de 2013

Juguetonas

Con nuestro mecánico de confianza teníamos garantizada la diversión. Mi hermana y yo nos turnábamos para achucharle mientras conducía. No podía reaccionar si no se paraba, cosa que le teníamos absolutamente prohibido. Unas veces lo hacía Laura y otras yo. Nos poníamos en el asiento del copiloto y comenzábamos a manosearle. Hasta que no gritaba no cortábamos. Nos amenazaba con parar y nosotras con el despido. Además, nuestro padre lo denunciaría por acoso a menores. Cárcel segura. Seis o siete años, nos había dicho un amigo abogado. Por fin han sido nueve.

Francisco Javier Aguirre González
http://bit.ly/X8QiaS


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