domingo, 20 de octubre de 2013

El hambriento

Había una vez un hombre que vivía en un encerrado cuartucho. Estaba tan bien cerrado que ni la luz podía pasar.

No tenía nada, ni agua, ni comida, sólo tenía el aire medido exactamente para él mismo.

Estaba tan solo que su sombra lo había abandonado mucho tiempo atrás. Un día cuando ya el hambre lo estaba matando, sacó de su chamarra una navaja y empezó a cortar rebanadas de aire. Las cortó chicas, medianas, grandes, cuadradas, redondas, triangulares, exagonales, de mil formas diferentes.

Cuando por fin hubo saciado su apetito murió de asfixia.

Jorge P. Guillén 
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/


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