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domingo, 20 de octubre de 2013

El hambriento

Había una vez un hombre que vivía en un encerrado cuartucho. Estaba tan bien cerrado que ni la luz podía pasar.

No tenía nada, ni agua, ni comida, sólo tenía el aire medido exactamente para él mismo.

Estaba tan solo que su sombra lo había abandonado mucho tiempo atrás. Un día cuando ya el hambre lo estaba matando, sacó de su chamarra una navaja y empezó a cortar rebanadas de aire. Las cortó chicas, medianas, grandes, cuadradas, redondas, triangulares, exagonales, de mil formas diferentes.

Cuando por fin hubo saciado su apetito murió de asfixia.

Jorge P. Guillén 
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/


domingo, 22 de septiembre de 2013

Antidestino

Ha emigrado el mar y se ha llevado a la memoria, a la fe y a la tristeza. Todo parece haber huido, desde aquel tiempo, en el que mi mal fue diagnosticado. Había contraído un virus de poesía. Se me otorgó una incapacidad indefinida, durante la cual he sido encerrada en este lugar, del que si intento huir, un fantasma de hambre cubre de frío a mi vientre. A diario, se me asignan diversas labores que no entiendo, pero que persiguen hacerme olvidar no sé qué cosa. Cuando por descuido me dejan sola, presiento a la melancolía del otro lado de la ventana. Entre curiosa y asustada, corro a asomarme en busca de la sensación prohibida. Las nubes se me incrustan en los ojos y se me rompe el sueño en mil pedazos. Por un momento, todo parece detenerse y, justo cuando estoy a punto de recordar el nombre y apellidos de mi angustia, descubren mi pecado y descuartizan al silencio con el timbre al que me han acostumbrado y que me parece regresar apresurada a mi lugar de siempre. Sé de memoria lo que debo decir en esas ocasiones y la máquina comienza a funcionar de nuevo. Un engranaje estratégicamente dispuesto, borra de mi cara cualquier amenaza de conciencia, al momento en que mi voz recita el consabido y redentor: “Gerencia de ventas. Buenos días”.

Ingrid Cabrera Cederwall 
fuente: http://minisdelcuento.wordpress.com/


lunes, 8 de julio de 2013

Noctámbulo

-Creen que no los veo, aunque les noto inseguridad. Su hambre también les quita la vida. Muchas veces me he preguntado cómo sería mi existencia si ellos no fueran tan inocentes. Cuando las nubes cubran la luna sabrán que no están solos. Ya tengo hambre.

Jex Rex


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