Mientras suena el despertador se levanta apurado, mientras toma un café apurado lee el diario, mientras corre a su oficina no ve los jacarandos florecidos en lila, mientras usa su computadora no ve a sus compañeros solo esta frente a su monitor, mientras almuerza escribe en su celular y no sabe que ha comido, mientras regresa a su casa no ve el rojizo atardecer de primavera, mientras se baña y se acuesta no ve su vida.
Ines Maria Cabrera
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martes, 27 de enero de 2015
Mientras
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lunes, 21 de abril de 2014
Borges y yo
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pase de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con el infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.
Jorge Luis Borges
No sé cuál de los dos escribe esta página.
Jorge Luis Borges
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sábado, 6 de julio de 2013
La vecina
El camión de mudanzas estuvo varias horas frente a la casa de al lado. La nueva vecina resultó ser una chica alta y callada. Cada mañana a se vestía con trajes vaporosos, medias, tacones y a veces hasta sombrero y caminaba media cuadra a la parada del autobús. Me asomaba a la ventana para verla pasar pues las mujeres de este barrio siempre andan con sus uniformes de obreras o de prostitutas. Ella era diferente. La boca se me caía ante su refinado atuendo y la gracia de sus movimientos, me preguntaba si una señorita tan fina aceptaría salir con un señor ya entrado en años como yo.
Empecé a acompañarla hasta la esquina, un día me acepto un café, charlamos, nos reímos y la tomé de la mano. Otro día me anime a besarla en el cine y le declaré mi amor. Cada noche soñaba con su hermoso cuerpo, quería hacerla mía, pero como dios manda, ella era una muchacha decente. Hablé con su madre y se fijó la fecha para casarnos.
En la noche de bodas descubrí que el amor de mi vida no era una mujer.
Jana Padilla
Empecé a acompañarla hasta la esquina, un día me acepto un café, charlamos, nos reímos y la tomé de la mano. Otro día me anime a besarla en el cine y le declaré mi amor. Cada noche soñaba con su hermoso cuerpo, quería hacerla mía, pero como dios manda, ella era una muchacha decente. Hablé con su madre y se fijó la fecha para casarnos.
En la noche de bodas descubrí que el amor de mi vida no era una mujer.
Jana Padilla
lunes, 18 de febrero de 2013
Depresion
Roberta Scalabrini, ama de casa, cuarenta y tantos, empuja su carro
por los pasillos iluminados del hipermercado mientras repasa mentalmente la lista de la compra, que olvidó en la mesita del recibidor.
A saber: un paquete de café, dos de arroz, lentejas a granel, zumo de banana, harina de maíz, concentrado de carne, aceite de girasol, leche desnatada, salsa de tomate, queso parmesano, dos piezas de salami, seis tarrinas de yogur con sabor a fresa, sal yodada, fertilizante líquido para las aspidistras del balcón, alpiste para los canarios, paté de carne para el gato, dulces de crema para Renzo, una libreta de hojas cuadriculadas para Sofia, bebidas energéticas para Cosimo, unas zapatillas nuevas para Angelo, dos cajas de cerveza holandesa para su marido, una botella de raticida para ella misma, que tiene planeado ingerir esta tarde de un solo trago, antes de que los niños regresen del colegio.
Manuel Moyano
Fuente: http://bit.ly/12HhD6f
A saber: un paquete de café, dos de arroz, lentejas a granel, zumo de banana, harina de maíz, concentrado de carne, aceite de girasol, leche desnatada, salsa de tomate, queso parmesano, dos piezas de salami, seis tarrinas de yogur con sabor a fresa, sal yodada, fertilizante líquido para las aspidistras del balcón, alpiste para los canarios, paté de carne para el gato, dulces de crema para Renzo, una libreta de hojas cuadriculadas para Sofia, bebidas energéticas para Cosimo, unas zapatillas nuevas para Angelo, dos cajas de cerveza holandesa para su marido, una botella de raticida para ella misma, que tiene planeado ingerir esta tarde de un solo trago, antes de que los niños regresen del colegio.
Manuel Moyano
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